Repito: lo que sobra, se extirpa

La mejor forma de afrontar la vida, quizá la única, es hacerlo con humor y con una sonrisa. Yo aplico, aunque mi origen norteño y los ascendientes de gentes recias no siempre me permiten parecer tan dulce como soy. Desde el jueves, en que me extirparon muelas, no logro sonreír, ni tomármelo con humor.

No sonrío porque no sé hacerlo. Creo que se me da mejor reír a mandíbula batiente, y eso con un boquete no queda bien. Y menos aún cuando te duelen las pestañas menos. Claro que hasta hoy no sabía que estaba tomando la mitad del antibiótico prescrito. Así, me limito a mirar de lado, para que no vean mi moflete, hablar lo menos posible y no socializar.

Tampoco llevo bien lo de tomarme con humor esta semana lo llevo bien. Cada vez que veía a El Pozi en televisión, pensaba en hacer una colecta para ponerle una dentadura y que sus agujeros no llegaran hasta mi salón. Me duele mucho, pero como no quiero que me haga más daño el ibuprofeno, tomo lo menos posible para quitar el dolor. Así que el único humor que tengo es el humor José Mota revistado en Youtube.

Va la dentista el miércoles y me dice que los problemas de mi preciosa boca de buzón se llaman efectos secundarios, agudizados por mi falta de defensas. Para ese viaje, no necesitaba alforjas. No hacen falta 32 años de profesión para llegar a tan buena conclusión. Eso sí, gracias a ellos, optó sin compasión por recomendarme la extracción, pese a ser una doctora “muy conservadora”.

Así que me encuentro de nuevo en consultas y me pregunto qué hecho yo para merecer esto. Y me contesto yo misma con un “peor sería no poder ir, significa que está viva”, pero no me convence la respuesta. Entonces me digo: ¿y si gracias a las extracciones logras quitarte migrañas y un pómulo fino como el de una actriz? Pero entonces pienso: ¿para qué si no me cogerían en ninguna peli ni como extra? Finalmente sentencio: “déjate de quejar y recuerda al tío José Luis, dentista, que ya te dijo que siempre cortar”.

De pequeña no quería que me cortaran el pelo, y siempre preferí ir al dentista que a la peluquería. Tras la radioterapia descubrí que si me lavaban la cabeza evitaba sentir la caída del pelo sin contemplaciones, por lo que le cogí afición. Y en ese deleite del coiffure estaba, había entablado una relación de amor que mantengo coqueteando en Madrid con quien logra que mi color se mantenga y en Burgos con Nacho que corta mi melena sin contemplaciones, mientras me interroga sobre el uso de mi moto y me cuenta sus aventuras en la suya de tres ruedas.

El dentista no es una opción. Hay que ir, eso sí, con paciencia. Porque cuando vas a revisión, te descubren caries. Cuando vas porque crees tener caries te informan de la necesidad de un curetaje. Cuando te hacen la limpieza te animan a poner una férula para evitar el desgaste. Y no es que te quieran sacar el dinero, es que la dentadura es cosa importante, por ser foco de infecciones y garante de salud.

Mi gran amigo donostiarra lleva 30 años de lucha contra los sinsabores de la dentadura, pero él fuma y yo no; él no estuvo cinco años yendo al doctor Zuriarrain para alinear los dientes en la juventud, aun a costa de las risas de compañeros y de no poder comer chicles. Todo sea por lucir sonrisa.

Lo mejor de tener una buena dentadura es que puedes comer chuletón, creía yo. Ahora, no lo tengo tan claro. Lo mejor de tener buena dentadura es que puedes morder a un perro y convertirte en noticia.

Hasta aquí el capítulo primero de mi batalla por la sonrisa. Porque lo más importante es que, para trabajar, tienes que tener buena boca para pedir subida de sueldo sin perder la sonrisa.

 

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2 opiniones en “Repito: lo que sobra, se extirpa”

  1. Pero qué exagerada eres. Sí que sonríes y sí que eres dulce. Tienes un lado de enseñar colmillo como todo el mundo.
    Y el martes te vi sonreír mucho así que no vayas tan de dura, andaaaa ?

    Poco a poco, guapa.

    1. Jaja no se puede no sonreír cuando ves que tras un año de trabajo todo funciona, tus compañeros disfrutan de una tarde de aguas con sabores y disfrutas del último brindis por el futuro acompañada de quienes hacen el camino contigo. Sigue doliendo, y más desde el miércoles, pero lo compartido siempre es mejor jaja.
      Salud y saludos

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