Ya sabías a lo que venías

VERDE“Ya sabías a lo que venías” han sido las palabras del médico tras contarme el diagnóstico de la biopsia que me practicaron el pasado viernes. Uno debe poner cara rara, no sé si blanca, pero rara. Los médicos tan habituados a felicitar por un embarazo como informar de un tumor, deberían estar preparados para cualquier reacción. Me tengo por habladora, sin llegar a la incontinencia verbal de “mamá”, pero quedo muda. Normal. De verdad que no son diarias las noticias de esta índole.

Me he quedado en shock. No creía me fuera a tocar esta lotería, no tengo palabras y no sé nada. No es soberbia. Por eso no pregunto. No sé nada. Tendré que tomarme un Cidine para digerir esta bomba.

Así comienza el nuevo camino que emprendo, mi particular batalla contra el cáncer. Sin temor al tumor. Con toda la fuerza para vencer el tumor. 11 milímetros no son nada. El perfume de la vida me embriaga… diseñaré un olor a esperanza esmeralda.

Lo prontitud con que se detectó es un síntoma magnífico de cara al diagnóstico y tratamiento, lo negativo es que en mi cuerpo se ha alojado esa maldita palabra “tumor” “cáncer” que tantos temen y que tan extendido está. De lo que no me libro es de recorrer un camino de batallas para recobrar esa mala salud de hierro que desde años me acompaña. Por eso mi objetivo es pasar unos malos meses de travesía del desierto, tomarlo como una experiencia de vida y aprender lo más posible.

Así que abro página con cierta inconsciencia pero con la firme voluntad de estar en septiembre en un curso de perfumería, escribiendo relatos breves, comiendo con mis amigos de Lecároz, paseando por la playa, acompañando a mis sobrinos en su boda, desayunando una tostada de aceite Marqués de Griñón, comprando mi perfume favorito en Ramón Monegal Barcelona, probando eso que llaman thermomix (apto para los que Dios no dio el Don de la Cocina), trabajando por gente que lo necesita, tomando café doble con mi mejor amigo y, sobre todo, riendo de la mano del Cid Campeador.

¡Vaya! Tengo muchos pendientes en mi check-list (perdón la cursilería, la tomo de alguien que me enseñó más de lo que imagina). Manos a la Obra.

Eso sí, comienzo este cuaderno con la firme voluntad de estar dentro de unos meses con una vida propia recuperada y con la convicción de que durará lo que dure este proceso. O no. ¿Quien sabe?

María José

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