Ropa y algodón que no engaña

La vida laboral nos obliga a cuidar la imagen. Los Dress Code (antiguas normas de vestir) guían con mayor o menor acierto y sobre todo, como ocurría en con el uniforme de colegio, simplifican la vida, acotando los metros lineales de armario dedicados a pantalones negros, azules y cuadros, camisas blancas y rayadas, así como vestidos negros multifunción. Las opciones de nuestro casual day nos permitirán los viernes optar entre el chino, el vaquero pitillo, campaña, recto o el bordado.

Pero lo verdaderamente determinante en nuestra proyección personal es la cara. La frase “la cara es el espejo del alma” y “mira caras y veras leches” reflejan perfectamente cómo el dolor, el sufrimiento, la felicidad, la alegría o la tristeza nos delatan. El riguroso trabajo mañanero de enlucir o escayolar tan orientado a cubrir las pieles maltrechas, los efectos de enfermedades de piel, los surcos por falta de sueño y las arrugas del calvario no logran cubrir sin fisuras. El toque de color de ojos que iluminan solo agrava el intento por iluminar lo no “iluminable”, porque como decía un famoso párroco en una boda, “con el esfuerzo que habéis hecho” ante una novia a la que Dios no había bendecido con el Don de la belleza.

Indumentaria y mampostería son elementos necesarios para una correcta convivencia en entornos laborales, pero no suficientes. Se padezcan o no de dolores, se preocupe o no ante las nuevas pruebas, lo verdaderamente importante es ir cada mañana a trabajar con una sonrisa. En un país con una tasa de paro muy alta (sin entrar en cifras o porcentajes), cuando cada día te miras al espejo y ves que vas a ganar la batalla del día, cuando a tu alrededor descubres cómo ha fallecido de cáncer el hijo de una conocida y cuando te cuentan que la madre de una amiga lleva tres días en coma, piensas que la belleza está en el interior, aunque tus gestos sean tu carta de presentación.

Tras meses de no ver a mis amigos, ayer logré quedar, porque no puedes vivir para trabajar nunca, y menos cuando sabes de la fugacidad de la vida. Mientras tomaba el café y disfrutaba de la conversación sosegada que ofrece el paso del tiempo, descubrí que el tiempo corre cada vez más deprisa (cuestión que ya sabía), y me di cuenta que cómo ayer y hace años soy capaz de reírme de mi nariz de patata. No puedo vestir como quiero un lunes, pero puedo mirar cómo quiero y gritar: VES LO QUE SOY, AUNQUE SOY MUCHO MEJOR… o eso quiero.

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7 opiniones en “Ropa y algodón que no engaña”

  1. Completamente de acuerdo. Al cielo también le pasa lo mismo. Hay dias que se viste de negro, otros de azul, otros de naranja, otros de brillantes… sin embargo, hay dias que se viste con los 7 colores de a la vez.
    Da igual el traje que se ponga, cuando lo miramos, seguimos viendo el Cielo.

  2. Aprende a vestir un poco como quieres,,,dentro de unos limites,,,claro,,, pero xq no..??
    Ponte la camisa que te apetezca, aunque sea lunes.

    1. Hay que mantener unos cánones, pero como dices, cada uno tenemos que buscar nuestro lugar, y eso supone aprender a vestir cómo somos. Lastima que no siempre pueda enfundarme en mis amados vaqueros, aunque sus detractores digan que son fríos en invierno y calurosos en verano. Por contra pongo un toque de mi cada día en un pañuelo que cubre mi cuello y mi cicatriz, y coloco mi reloj para cada día.
      En invierno visto mucho de negro, en verano mucho de blanco y, desde que enfermé el verde Baztán no me abandona, ni el tan significativo.

  3. … transmites a través de las expresiones tu belleza interior … suena a verdad, sinceridad, claridad, muy cercana … gracias.

  4. Me encanta María. Me has transportado a mis días de Universidad y las sobremesas en la cocina con mis hermanos en las que jugábamos a poner colores a nuestros amigos, familiares y a nosotros mismos. Épocas que recuerdo, en su esencia, con muchos colorines, con algún nubarrrón negro para que no se nos olvidase que también existen. Gracias por tus escritos.

    1. Gracias a todos los que me escribes, continuo. Mi falta de vista, la necesidad de dedicación, la convicción de que soy afortunada al estar salvando el cáncer de una forma tan sencilla, me hacen pensar a menudo en dejarlo. ¿que va a contar quien todo lo tiene fácil? me detectaron pronto, me operaron pronto, me extirparon pronto, no miro la cicatriz salvo para pensar que he vivido, al tamoxifeno le doy cara con acupuntura, dieta contra las intolerancias, intento de pasear, rodearme de buena gente, ir a revisiones… No soy una chica chica boom del calibre 133, soy una sin más, https://www.youtube.com/watch?v=Jnlo0sw9-8E https://www.youtube.com/watch?v=oQurxv77QDI

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