Una madre tranquila

Dia: 13/04/2020
Santo: San Hermenegildo

Dedicado a L., compañera, ejemplo de profesionalidad y persona.

He llamado para darle el pésame. Su madre había fallecido. Una mujer que fue el eje de la mayoría de nuestras conversaciones que no fueran de trabajo. Durante dos años y medio, creo recordar, acató, afrontó, luchó, no se sometió, aguantó y sobrellevó un cáncer. Le preguntaba pocas veces, intentaba limitarme a mirarle fijamente y decirle “seguimos”. Y seguíamos trabajando, haciendo deporte, disfrutando del Camino de Santiago y de la vida.

Hay madres que tienen un lazo umbilical largo con sus hijas y este es un caso. Parecía que no se había roto, pero a diferencia de otros casos conocidos, para bien. Era ejemplo de fortaleza, serenidad para afrontar los avatares y pruebas de la vida, amor de esposa afectuosa con quien le acompañaba, madre orientadora en educación, formación y, sobre todo, en ser “Buena Gente”.

Sabían que su partida podría ser en cualquier momento, pero mientras duró ese tiempo, lo dedicó por completo a prepararse, hacer lo propio con su familia y transmitir amor. Hoy cuando ya no está y sus dos hijas, yernos, esposo, viven un duelo que nunca pensaron que sería así, estoy segura de que le mira y, como siempre, les dice “tranquilos”.

A ti, hija, que tienes que vivir esa separación física solo puedo decirte que estamos en Pascua de Resurrección. Jesús resucitó y con él, nosotros. Si creemos, como creemos, en la Vida Eterna, ella está allí conociendo el mejor de los lugares para cuando tenga que ir recibiendo. No perderá tiempo, creo que nunca lo hizo, y velará por vuestros hijos.

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