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Ya sabías a lo que venías

VERDE“Ya sabías a lo que venías” han sido las palabras del médico tras contarme el diagnóstico de la biopsia que me practicaron el pasado viernes. Uno debe poner cara rara, no sé si blanca, pero rara. Los médicos tan habituados a felicitar por un embarazo como informar de un tumor, deberían estar preparados para cualquier reacción. Me tengo por habladora, sin llegar a la incontinencia verbal de “mamá”, pero quedo muda. Normal. De verdad que no son diarias las noticias de esta índole.

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Cicatrices con lazo

Pongo mi lazo a diario sobre las cicatrices de la operación. Pero el lunes 19, en el Día Mundial contra el Cáncer de Mama me pondré el lazo rosa. Lo llevaré en el pecho por las que lucharon y perdieron, por quienes lo combaten ahora y por las que guerrearán en el futuro. No olvidaré a todos los que lo investigan, cuidan y acompañan en estos procesos. Porque esto nos afecta a muchas y muchos. Sí, a nosotras y a ellos, que también lo sufren. 

Mi lazo diario me acompaña cuando me levanto, todavía hoy tiemblo al verme y preguntarme por qué a mí, aun sabiendo que tenía papeletas compradas. 

Mi lazo diario me pincha cuando en el trabajo noto el brazo izquierdo resentido tras horas frente al ordenador, aun sabiendo que el estrés aumenta mi riesgo de recaer.

Mi lazo diario me obliga cada tarde a caminar para pasear su vergüenza, aun sabiendo que debería cuidarlo más y trabajar menos.

Mi lazo diario deja de pinchar cuando me siento por la noche y empiezo a escribir para vivir, con la tranquilidad y admiración de saber que, cerca de mí, sigue una mano tendida, aun después de todo lo pasado.

Este año más que otros celebraré el día contra el cáncer de mama. Porque son muchas las que no pudieron ser detectadas, tratadas adecuadamente y las que lo sufren en soledad y confinamiento doble. 

Vivo ahora un confinamiento voluntario y preventivo. Quiero vivir por mí (perdón el burro delante), pero quiero vivir bien. El virus que nos ronda me ha tocado de refilón, empezó con la muerte de un amigo, de la madre de otro, 40 días de UCI para muchos… pero no tocó mi lazo. 

El 6 de marzo mi empresa implantó el teletrabajo con acierto y en esa iniciativa encontré un seguro de vida, el alejamiento del riesgo y la oportunidad para cuidarme. 

Llevaré el lazo rosa en mi solapa el lunes pinchando al que está sin dejarse ver y recordando que estoy en la batalla para ganar. 

Un otoño por conquistar

Este blog nació con un cáncer, como canal para compartir una experiencia y sacar unas enseñanzas de salud, vida y para la profesión (importante en mi vida). Por eso, leer esta semana que la COVID-19 ralentiza la atención del cáncer y daña el bienestar de los oncólogos, me obliga a sacar la bandera de aviso. A mi me sirvió y debo recordar a mis antiguos 80 lectores que no podemos bajar la guardia ni la observación

¿Saturada de COVID-19? ¿Volviendo a la nueva a-normalidad? ¿Dispuesta a afrontar el otoño que acaba de empezar? Respondo SI a todo. Este verano, “cuasi-confinada” , recordé el de hace cuatro años y celebré de nuevo el nuevo nacimiento tras la extirpación de Garbancito y los tratamientos. ¡Solo mirar atrás para sacar enseñanzas! Enfermedad alrededor, muerte de desconocidos y cercanos, riesgos por todas partes, incertidumbre extendida, temor a mucho, pero estamos (y no solo estoy) aquí para sonreír y vivir con alegría.

He pasado el verano entre médicos y más médicos, tomando las debidas precauciones, pero no he dejado de visitar a los que tocaba y limitar los riesgos. ¡Claro que da miedo ir al médico! Pero es mucho peor llegar al hospital cuando el cáncer está extendido o el virus bien alimentado. Y también debe serlo caer en una UCI cuando el virus está pletórico y dispuesto a terminar con el sistema respiratorio y con todo lo que ataca.

El 7 de Julio me contaba un amigo que comenzaba una quimioterapia que debió iniciarse en marzo. Le miré con estupor y solo le dije: “ya estás en marcha, sin prisa y sin pausa, a ganar esta batalla”. Sabía que se han producido cancelaciones en los tratamientos pautados y esto tiene sus consecuencias, aunque fueran medidas de seguridad orientadas a minimizar el riesgo de exposición al coronavirus. Y no tardaremos en verlas.

Con vistas a 2020, el Sistema Europeo de Información sobre el Cáncer estimaba 2,7 millones de casos nuevos y 1,3 millones de muertes. Veremos cómo es el cierre de año. Todos tenemos precaución. Sin duda para los que hemos sufrido o sufrimos un cáncer, el estrés que genera la actual situación es un gran enemigo en nuestra batalla personal y diaria. El estrés es nuestro peor enemigo, aunque el virus pulule alrededor…

Decía al principio que estamos aquí para sonreír. Entre tanto riesgo, he podido teletrabajar y minimizar riegos, he disfrutado de mi casa y descubierto desde mi ventana atardeceres veraniegos y he disfrutado de la comida sana como fuente de vida.

Bienvenidos al nuevo curso de Sin Temor al tumor lleno de nuevos propósitos:

Prevenir, informarse sin obsesionarse, contrastar la información, trabajar con doble orientación al servicio, compartir el tiempo con quiere hacerlo, apartar lo que merece la pena, pasear cada día buscando un camino nuevo y no una piedra en el camino.

¿y de lo mio qué?

Tras lanzar este lunes el libro Súbito y Fulminante me reuní con uno de mis amigos que no pudo empezar la radioterapia en marzo. No pude darle un abrazo y no quise preguntarle cómo llevaba cada sesión. Le miré a los ojos y escuché. Dijo que le quedaban seis.

El tiempo cuando estás en tratamiento es diferente, no solo lo cuentas hacia atrás, que es normal, puntúa doble. Cada sesión es una pequeña batalla ganada. Mi amigo me sonrió, estábamos con otros, y ambos supimos que iba como tenía que ir.

Hoy hace exactamente cuatro meses que decidí preservar aun más las defensas que no tengo. Mi radióloga me recuerda siempre que no puedo regalar ni una, que no tengo. Mi cuenta hacia atrás es poder seguir trabajando desde casa y mimar mis glóbulos blancos, fagocitos, neutrófilos, eosinófilos y monocitos (glóbulos blancos), y linfocitos.

Este verano en el que no podré viajar a Italia, quiero vivir el tiempo, no como tiempo de descuento, sino de recuperación. Quiero recuperar el sueño que el COVID-19 me quitó.

¿Qué hay de lo mío? Lo de todos es cuidarnos, qué obviedad. Miro a través de mi ventana, como lo llevo haciendo desde marzo, y veo que nos robaron la primavera pero no podrán quitarnos el verano. Simplemente porque ahora podemos salir, saludar aunque sea con mascarilla, cortarnos el pelo, comprar el pan y visitar a nuestros padres.

Pócima de palabras, Súbito y fulminante

El abril de 2016 inicié este blog en el que trataba de plasmar las lecciones aprendidas con el cáncer que me habían diagnosticado. Un buen amigo me dijo entonces que sacar a la luz requiere valentía y hay que medir las consecuencias. Y no le faltaba razón. Sin temor al tumor ha sido uno de mis bastones. Además, cuando me incorporé al trabajo, me permitió compartir el reto de compartir vida profesional y superación personal.

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Negar la realidad

¿Hemos olvidado los muertos, los hospitalizados, el miedo al desabastecimiento y al contagio?
¿Hemos olvidado los aplausos a los sanitarios por su trabajo, esfuerzo y dedicación?
¿Hemos olvidado que el aislamiento alivia y la cercanía nos pone en riesgo?
¿Hemos olvidado que el trabajo es posible si ponemos de nuestra parte y el contacto nos acerca físicamente al contagio?
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Liberados, no libertarios

Día: 22 de Junio

Santoral:  San Albano.

Han sido noventa y ocho días de estado de alarma. En marzo se paró el país, se recentralizaron servicios públicos, las empresas replegaron a sus empleados en sus casas, en la medida de sus posibilidades, los abuelos se quedaron estupefactos en sus sillones, los niños jugaron, estudiaron y hasta entendieron algo más, y las mascotas mantuvieron sus salidas, siendo los “seres” más deseados. Continuar leyendo «Liberados, no libertarios»

Música y humor, dos grandes

 

Día: 12 de junio
Santo: San Juan de Sahagun

Hace pocas semanas, ella hablaba de su cáncer con humor. Hace pocas semanas, él entonaba el canto del cisne. Los dos se nos han ido haciendo lo que les gustaba. Ambos han peleado por la vida y nos dejaron un tremendo legado de vida, trabajo, humor y poesía. No sabemos si el confinamiento ha acelerado la marcha o ha sido mera coincidencia. Aunque a mi me inquieta.

Con él compartí muchos momentos de soledad y de sufrimiento. Me animó con su música en muchas noches de insomnio. Cuando decidió apartarse, pensé que muchos de los que sufren un cáncer, pasan por un momento de pudor que coincide con los peores momentos de los tratamientos . Yo lo llamé el momento de la verdad, la fase C, en la que sientes que tu cuerpo arde, se rompe y envejece sin remedio.

Con ella compartí la necesidad de tener un espacio propio, como el cuarto propio de las escritoras, en el que te escapes del mundo para hacer lo que más te gusta. Quizá se trata de tener un espacio para dormir, llorar o reír, sin que nadie te vea. En un espacio propio, puedes quitarte la peluca, mirarte al espejo y ver que las cicatrices solo son heridas de guerra. ¿Cómo olvidar a Honorato y cómo le imitaba mi amiga?

Ni Pau Donés ni Rosa María Sardá disfrutarán de la fase III del Estado de Alarma. ¿ni de la nueva anormalidad? No podrán ir a la playa este verano, ni mirar el mediterráneo y el cantábrico, ni disfrutar de unas cañas con amigos. Pero estoy segura que escucharemos mucho La Flaca y Ella. Recordaremos su coqueteo con Jordi Evole y su frase “el cáncer no se lucha”. Se lucha la vida. Y se lucha siempre pensando en ganar.

¿y a quien miro ahora por los noches? Seguimos… G, Jaime, I, Ramón, por nosotros…. y porque merece la pena.

 

¿Te acuerdas de ti o estás aburrido?

Con el confinamiento nos hemos convertido en nuestro mejor amigo o amiga, según proceda. Nos hemos visto obligadas a convivir con nosotras mismas cuando menos lo esperábamos.

Casi tres meses de alejamiento de familia, amigos, trabajo…, nos han producido cambios que no sabemos si serán transitorios o permanentes. Continuar leyendo «¿Te acuerdas de ti o estás aburrido?»

¿Sigues en casa o sales a recobrar tu vida?

Cuando empezó a bajar el número de ingresos y fallecidos, ya en mayo, algunos hospitales y médicos retomaron las consultas. También se había parado la vida para los enfermos de cáncer y los seguimientos de enfermedades crónicas, que sintieron alivio al no tener que cruzar la puerta de uno de estos centros. A muchos se les había dilatado la espera para la revisión de su cáncer e incluso la aplicación de tratamientos, como ya avisó la AECC, que reforzó su equipo de atención telefónica para dar consejos. Continuar leyendo «¿Sigues en casa o sales a recobrar tu vida?»

Otra semana condicionada

Ha empezado una nueva semana. El tráfico se acentúa y empiezan a notarse las convocatorias de reuniones presenciales. Hay que recordar que estamos en Estado de Alarma, prorrogado por el gobierno la semana pasada y publicado en el BOE. Y conviene no olvidar que tenemos una pandemia que campa a sus anchas por el mundo. Por supuesto que ya no hay colapso en los hospitales, baja el número de afectados y de fallecidos, y parece también que los profesionales de la sanidad parece que tienen EPIs para poder atender.

Los incumplimientos de las normas establecidas tienen muchas lecturas, y algunas válidas: Continuar leyendo «Otra semana condicionada»